Justicia Global: Por qué la Inteligencia Cultural es la Competencia Clave del Abogado Moderno
Competencias interculturales: La llave para entender al otro en un mundo diverso
Vivimos en un país donde conviven más de 68 pueblos indígenas, cada uno con su propia lengua, cosmovisión y forma de organizar la vida. Ahora sumemos la migración, la globalización y las redes sociales: el resultado es un mundo donde el contacto entre culturas ya no es la excepción, sino la regla. Y, sin embargo, ¿Realmente sabemos convivir con quienes piensan, creen o viven de manera distinta a nosotros?
Las competencias interculturales son, precisamente, ese conjunto de conocimientos, actitudes y habilidades que nos permiten relacionarnos de forma respetuosa, empática y eficaz con personas de diferentes contextos culturales.
La UNESCO las definió en su documento Competencias interculturales. Marco conceptual y operativo (2017) como herramientas indispensables para construir sociedades más justas y pacíficas. En esta publicación voy a explicar de qué se trata este concepto, cuáles son sus componentes, qué significa el famoso "árbol de las competencias interculturales" y por qué todo esto importa especialmente si estudias Derecho.
¿Qué son exactamente las
competencias interculturales?
Para entender este concepto hay que partir de algo básico, la cultura no es solamente la comida, la música o la vestimenta típica de un lugar.
La cultura abarca valores, creencias,
normas de comportamiento, formas de resolver conflictos y hasta la manera en
que entendemos conceptos como "justicia" o "familia".
Cuando dos personas de culturas distintas interactúan, cada una llega con su
propio marco de referencia, y ahí es donde pueden surgir malentendidos,
prejuicios o, peor aún, discriminación.
La UNESCO define las
competencias interculturales como la capacidad de navegar de manera efectiva en
contextos de diversidad cultural. Esto no significa simplemente
"tolerar" al otro una palabra que, si lo piensas bien, tiene un tono
bastante condescendiente, sino comprender genuinamente su perspectiva, valorar
la diferencia y encontrar puntos de encuentro para la convivencia.
Deardorff, una de las investigadoras más reconocidas en este tema, señala que las competencias interculturales implican un proceso continuo de aprendizaje: no se adquieren de la noche a la mañana ni se "dominan" por completo. Son más bien una práctica constante que se va afinando con la experiencia y la reflexión.
¿Por qué necesitamos estas competencias?
En las páginas del
documento de la UNESCO se expone con claridad el reto que enfrentamos. La
diversidad cultural es una realidad ineludible, pero por sí sola no genera
armonía. De hecho, la historia nos demuestra que la convivencia entre culturas
ha producido tanto intercambios enriquecedores como conflictos profundos:
racismo, xenofobia, exclusión de pueblos originarios.
En México esto es
especialmente visible. Aunque la Constitución reconoce la composición
pluricultural de la nación desde 1992, en la práctica las comunidades indígenas
siguen enfrentando barreras para acceder a la justicia, a la educación y a
servicios básicos. El reto, entonces, no es solo reconocer la diversidad en el
papel, sino desarrollar en las personas y en las instituciones la capacidad
real de interactuar con ella de forma equitativa.
La UNESCO advierte que
sin competencias interculturales, los esfuerzos por promover el diálogo y la
paz quedan incompletos. No basta con crear leyes antidiscriminatorias si
quienes las aplican jueces, abogados, servidores públicos no tienen la sensibilidad
ni las herramientas para comprender las realidades culturales de las personas
que atienden.
El árbol de las competencias interculturales
Quizá la parte más conocida del documento de la UNESCO es la metáfora del "árbol de las competencias interculturales". Esta imagen resulta muy útil porque organiza de manera visual los distintos componentes de estas competencias.
La idea es sencilla pero poderosa:
Las raíces representan los valores y las actitudes fundamentales: el respeto por la dignidad humana, la apertura hacia lo diferente, la curiosidad, la humildad cultural. Sin estas raíces profundas, el árbol no se sostiene. Es decir, si una persona no tiene la disposición genuina de acercarse al otro sin prejuicios, difícilmente podrá desarrollar las demás competencias.
El tronco simboliza los conocimientos y la comprensión: saber sobre otras culturas, entender los procesos históricos que han configurado las relaciones entre grupos, conocer los mecanismos de discriminación y exclusión. Aquí entra, por ejemplo, la comprensión de cómo el colonialismo ha marcado las relaciones interculturales en América Latina, o cómo los sesgos inconscientes influyen en nuestras decisiones cotidianas.
Las ramas y los frutos son las habilidades prácticas y los resultados concretos: la capacidad de comunicarse eficazmente con personas de otras culturas, de mediar en conflictos culturales, de adaptarse a contextos diversos sin perder la propia identidad. Los frutos representan los resultados deseados: relaciones interculturales armónicas, sociedades más inclusivas, acceso equitativo a derechos.
Lo interesante de esta metáfora es que muestra que las competencias interculturales no son un listado estático de habilidades, sino un sistema vivo e interconectado. Si las raíces son débiles si no hay valores de respeto y apertura, ni el mejor conocimiento teórico ni las técnicas de comunicación más sofisticadas van a funcionar.
¿Por qué importan en la sociedad actual?
Vivimos en un momento
histórico marcado por las migraciones masivas, la globalización económica y
cultural, y el auge de los nacionalismos y los discursos de odio. En este
contexto, las competencias interculturales no son un lujo académico son una
necesidad práctica y urgente.
Chen y Starosta ya señalaban que en un mundo cada vez más interconectado, la competencia comunicativa intercultural se convierte en un factor determinante para el éxito profesional y la convivencia social.
Hoy, casi tres décadas después, esto es aún
más evidente, los conflictos derivados de la incomprensión cultural desde la
discriminación racial hasta las tensiones migratorias tienen costos humanos,
sociales y económicos enormes.
En el ámbito educativo, la
UNESCO ha insistido en que la educación intercultural no debe limitarse a las
escuelas con población indígena o a los programas de estudios étnicos. Toda
persona, en cualquier nivel educativo y en cualquier disciplina, necesita
desarrollar competencias interculturales para participar plenamente en
sociedades diversas.
Su relevancia en el ámbito jurídico
Y aquí es donde el tema se
vuelve personal para quienes estudiamos Derecho. En México, el sistema jurídico
enfrenta un desafío enorme: garantizar el acceso a la justicia para todas las
personas, independientemente de su origen cultural, lengua o cosmovisión. Esto
no es un ideal abstracto; está consagrado en instrumentos como el Convenio 169
de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas y la propia Constitución mexicana.
El Protocolo para Juzgar con Perspectiva Intercultural de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoce que la impartición de justicia en contextos multiculturales requiere que los operadores jurídicos jueces, ministerios públicos, defensores desarrollen competencias interculturales específicas. Por ejemplo: entender que la noción de "propiedad" puede ser colectiva y no individual en muchas comunidades indígenas, o que los mecanismos de resolución de conflictos pueden incluir asambleas comunitarias y no solo tribunales formales.
Además, en un contexto donde la migración centroamericana y la movilidad interna están reconfigurando la composición social de muchas regiones del país, los profesionales del Derecho necesitamos herramientas para atender casos que involucren diferencias culturales, lingüísticas y normativas. No se trata solo de conocer la ley, sino de saber aplicarla con perspectiva intercultural.
Las palabras importan
La UNESCO en su vocabulario conceptual, define y distinguen términos que a menudo se usan como sinónimos pero que en realidad tienen significados diferentes. Esto es fundamental porque si no tenemos un lenguaje claro, es muy difícil construir políticas o prácticas coherentes.
Conceptos clave:
- Multiculturalidad: se refiere simplemente a la coexistencia de varias culturas en un mismo espacio. Es un hecho, una descripción de la realidad. No implica necesariamente interacción ni diálogo.
- Interculturalidad: va un paso más allá. Supone la interacción activa, el diálogo y el intercambio entre culturas en condiciones de igualdad y respeto mutuo. No se trata de que una cultura absorba a la otra, sino de que ambas se enriquezcan.
- Diversidad cultural: hace referencia a la variedad de expresiones culturales que existen en la humanidad. La UNESCO la considera patrimonio común y un motor de desarrollo.
- Diálogo intercultural: es el intercambio abierto y respetuoso de opiniones entre personas y grupos con diferentes tradiciones culturales. Su objetivo es lograr una comprensión más profunda de las distintas perspectivas.
- Competencia cultural: la habilidad de funcionar efectivamente en un contexto cultural específico. La competencia intercultural amplía esto al incluir la capacidad de moverse entre distintos contextos culturales.
Collage de los conceptos
Entender estas distinciones no es un ejercicio puramente teórico. Para todos, por ejemplo, no es lo mismo diseñar una política pública desde un enfoque multicultural donde las culturas simplemente coexisten que desde un enfoque intercultural donde se promueve activamente el diálogo y la equidad entre ellas. Las consecuencias jurídicas y sociales son muy diferentes.
Comentarios
Publicar un comentario